Mi primera noche con otra mujer
Estaba nerviosa como en una primera cita. Quedamos en su piso de Bogotá, hablamos demasiado y de golpe nos besamos. Sus manos eran suaves y sabía exactamente dónde tocar. Me bajó la ropa despacio, me miró a los ojos y me hizo el oral hasta que se me olvidó respirar. Luego intenté devolverle el placer, torpe al principio y mejor con sus indicaciones. Fue mi primera vez con una mujer y no hubo prisa ni juicio. Salí de allí sonriendo en la calle, con el cuerpo suave y la cabeza llena de ganas de repetir. A veces lo nuevo da miedo; aquella noche en Bogotá solo dio calor.
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